Objetivos para tu negocio

Como establecer objetivos para tu negocio a corto y largo plazo

Cualquier autónomo o propietario de un pequeño negocio que se precie debe tener unos objetivos claros. La mayoría de nosotros nos establecemos objetivos cada día, incluso sin darnos cuenta. Cada vez que piensas en algo como «Tengo que hacer la compra de camino a casa» o «Debería cocinar ese filete que compré el otro día», estás marcándote un objetivo.

Sin embargo, cuando hablamos de objetivos profesionales, tenemos que hacer cierta planificación.

No importa si tus objetivos son a corto plazo (tu lista de tareas diarias) o con perspectivas a largo plazo (mensual o anual). Aquí tienes algunas cosas que debes tener en cuenta para mejorar tu tasa de éxito en la consecución de tus objetivos.

Haz una buena selección

El primer paso en una buena estrategia de establecimiento de objetivos es elegir cuidadosamente cuáles serán esos objetivos. Suena a obviedad aplastante, pero te sorprenderías al conocer la cantidad de gente que se embarca hacia lo desconocido sin tener en mente unos objetivos mínimos.

En mi caso, la frontera entre mis objetivos profesionales y el grueso de mis objetivos personales es difusa. A menudo se entrelazan y se confunden.

Cuando la mayoría de nosotros pesamos en objetivos profesionales o de negocio, solemos pensar en términos de ingresos. Establecemos nuestros objetivos como medidas de la salud de nuestro negocio («A final de año habré ganado 100.000 €»).

Sin embargo, te recomiendo pensar más allá del dinero. Todos queremos tener unos buenos ingresos a final de mes, pero recuerda que decidimos ser nuestros propios jefes por algo más que eso. ¿O no? Tus objetivos deberían reflejar y estar acordes con esa filosofía. Deberías considerar tus:

  • Objetivos relacionales: conocer a alguien que admiras profesionalmente, aumentar tus contactos, liderar un webinar…
  • Objetivos de desarrollo profesional: recibir clases, contratar a un mentor, leer un libro por mes…
  • Objetivos personales: tener una cita, correr 5.000 metros, tener una mascota…

No hay nada de malo en tener objetivos como «aumentar mis ingresos netos» o «donar el 20% de mis beneficios a obras de caridad» en tu lista de objetivos. Sin embargo, no cometas el error de tener solo objetivos relacionados con el dinero.

Y no asumas que ya sabes cuáles deberían ser tus objetivos o cuáles te gustarían que fueran. Tómate tu tiempo y pon por escrito cualquier cosa que se te pase por la cabeza. No, desde luego no vas a conseguir cada meta que te propongas, pero aumentarás tus posibilidades simplemente siendo consciente de qué es lo que quieres.

Define un plan

Una vez has decidido cuáles serán tus objetivos, el siguiente paso es transformarlos en objetivos C.R.O.M.A. Ya sabes, objetivos Concretos, Realistas, Oportunos, Medibles y Alcanzables.

Objetivos concretos

Un objetivo concreto tiene muchas más posibilidades de éxito que un objetivo general. Para establecer concretar un objetivo, debes hacerte las siguientes preguntas:

  • ¿Quién está implicado en el proceso?
  • ¿Qué es lo que quieres lograr?
  • ¿Dónde tendrá lugar?
  • ¿Cuál es el marco temporal?
  • ¿Cuáles son tus razones o los beneficios de lograrlo?
  • ¿Cuáles son los requisitos (y restricciones) que vas a encontrar en el camino?

Por ejemplo, un objetivo general podría ser «ampliar mi negocio», mientas un objetivo concreto sería «ampliar mi negocio mediante la celebración de un seminario web gratuito el próximo mes».

Objetivos realistas

Un objetivo realista debe ser un objetivo que en el que estés dispuesto a trabajar, y para el que tengas disponibilidad. Eso no significa que debas bajar tus expectativas: un objetivo puede ser al mismo tiempo ambicioso y realista. Depende de ti determinar cómo de ambicioso es «demasiado ambicioso» (poco realista) y hasta dónde puedes llegar si decides alcanzarlo.

Si trabajas solo, es muy probable que los objetivos que consideras más ambiciosos sean mucho más fáciles de alcanzar que aquellos en los que las expectativas son más bajas. Cuanto menos ambicioso es un objetivo, menor será tu motivación para alcanzarlo. A menudo, tus objetivos más ambiciosos se convertirán en «trabajos por amor al arte», que probablemente alcanzarás más rápidamente o con mayor éxito del que habrías imaginado.

Objetivos oportunos

Un objetivo C.R.O.M.A. está definido dentro de un plazo temporal estricto. Estableciendo unos límite temporales, creas una sensación de urgencia y te obligas a responsabilizarte en conseguirlo. En otras palabras, «algún día» ya no es un plazo aceptable.

Esto no quiere decir que ahora todos tus objetivos tienes que tener unos plazos inmediatos. En relación con lo que decíamos respecto a los objetivos realistas, algunos objetivos necesitarán más tiempo que otros. No puede esperar tener 1.000 nuevos suscriptores en tu blog en una semana, pero sí podrías plantearte tenerlos a final de año. ¿Por qué no?

Objetivos medibles

Para tener objetivos medibles necesitarás establecer cuáles serán tus criterios para medir tu progreso y conocer tus logros. Hazte preguntas como:

  • ¿Cuánto?
  • ¿Qué porcentaje?
  • ¿Cómo puedo saber que he alcanzado mi objetivo?

Si mides continuamente tu progreso, no solo te mantendrás en el camino y llegarás en las fechas previstas, sino que experimentarás un empuje de motivación que te proporcionará el esfuerzo final para alcanzar tus objetivos.

Objetivos alcanzables

Puedes alcanzar todas las metas que te propongas si planificas tus pasos sabiamente (y estableces periodos de tiempo realistas que te permitan llevar a cabo esos pasos). Puede que suene un poco naíf, pero el simple hecho de pensar que tus objetivos puede ser alcanzables de alguna manera, los hace más alcanzables. Cuando crees en tus objetivos, estás creyendo realmente en ti mismo y te fuerzas a crecer para afrontar el reto.

Ponlo en práctica

Tener objetivos te ayuda a ser más disciplinado. Los objetivos amplían tus horizontes, empujándote a probar cosas nuevas. Tener objetivos es fundamental para tener éxito. Sin embargo, de nada sirve tenerlos si no los pones en práctica y trabajas en ellos cada día.

No saber cómo alcanzar tus objetivos no es una excusa para no intentarlo. Como alguien dijo una vez: «El secreto para avanzar es comenzar». Y comenzar es siempre la parte más difícil. Una vez el balón empieza a rodar, permanece en juego.

Mantén tus objetivos simples y ejecútalos uno a uno, paso a paso. Desmenuza cada objetivo en trozos más pequeños y reconoce la diferencia entre «hacer un montón» y la verdadera productividad. No esperes más y ponte manos a la obra.

Pero ten cuidado en ocupar demasiado tiempo en la toma de decisiones y perder tu objetivo general. Mantén siempre en mente una vista general de tu negocio. No te esfuerces solo en mejorar a nivel profesional, sino también a nivel personal. Tu negocio y vida personal son una única cosa – tú eres tu negocio – y debes establecer tus objetivos teniéndolo siempre en cuenta, ya sea a corto como a medio y largo plazo.

* En Quaderno nos encanta ofrecerte información sobre impuestos y contabilidad pero, ¡ojo, no somos asesores fiscales! Si necesitas más información o tienes dudas, te recomendamos que consultes con expertos en la materia.

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